Queridas familias y amigos,
Ya estamos aquí otra vez para contaros cómo lo hemos pasado estos últimos días. Desde la última vez que os escribimos no hemos parado y queremos compartir todo esto con vosotros. Como seguramente ya sabréis, el viernes pasado fuimos a una de las visitas más esperadas, la CN Tower. Ya sabéis, la torre más alta de Toronto. Es realmente impresionante cuando la ves desde lejos, su reconocible figura se puede ver desde todos los puntos de la ciudad y domina el skyline. Es la reina absoluta de las fotos, por todo esto, nuestra visita había sido largamente deseada. Para llegar hasta allí, cogimos el metro hasta Union Station, una de las estaciones más grandes y ajetreadas de Toronto, y desde ésta, tomamos un camino, primero subterráneo y después un túnel situado unos cuatro pisos por encima del nivel del suelo. Se trata del PATH, una estructura cubierta y lujosamente decorada en la que hay tiendas, oficinas e incluso peluquerías y agencias de viajes, que permite conectar las principales atracciones de la ciudad sin salir a la calle. De esta forma, en invierno protege del frío y la nieve y en verano del calor y la humedad. Además resulta muy práctica porque no hay que cruzar carreteras y ahorra mucho tiempo.
Unos 8 minutos después de abandonar Union Station llegamos a nuestro destino. Emocionados empezamos la cola y la sesión de fotos. Tras unos veinte minutos, por fin accedemos al ascensor. El recorrido tarda unos 58 segundos, por lo que los oídos se nos atascan, pero ver la ciudad quedar abajo tan rápidamente hace que pronto olvidemos esa sensación.

Una vez arriba comienza la sesión de selfies: con la ciudad de fondo, con el lago de fondo, en el suelo de cristal con la ciudad bajo nosotros, en el exterior, donde realmente se aprecia la altura… Es una visita inolvidable realmente. El momento del suelo de cristal tienen su puntito de vértigo, pero ¿quién se puede resistir a hacerse una foto tan singular?
El sábado disfrutamos del auténtico lujo de dormir sin despertador, (aquí las clases comienzan bien temprano) y por un día podemos desayunar tarde e ir a un ritmo más pausado. Finalmente quedamos a mediodía para ir todos juntos al zoo. Es una pena que el tiempo no acompañe, y pese a que el día había empezado despejado y con un sol poderoso, cuando estamos visitando los canguros comienza a llover. Primero unas gotas, después con fuerza. Rápidamente corremos a buscar refugio y nos protegemos de la lluvia en el recinto que solía acoger al panda (que ahora está en el zoo de Calgary). Cuando empieza a despejar hacemos dos equipos: unos nos desplazamos hasta una de las tiendas de souvenirs y nos compramos unos ponchos para seguir nuestra visita. El resto al Tim Hortons (la famosa cafetería) a tomar algo calentito. Pese a la lluvia, nuestro objetivo está cumplido: ¡¡Celia ha visto la jirafa!!

Y por fin llega otra visita esperadísima: Canada’s Wonderland. Domingo es el día, vamos a pasar el día en el famoso parque de atracciones aprovechando al máximo nuestro pase de día completo. Lea y María se hacen con un fast pass para no hacer las colas tan largas y consiguen montar en unas seis atracciones por hora. Mis respetos, porque personalmente creo que es una proeza, pero viendo sus caras de emoción, estas dos pueden con eso y con más. El resto nos lo tomamos con más calma y vamos disfrutando montando en las montañas rusas, los dónuts del parque acuático, las sillas voladoras… y también nos relajamos un rato después de comer viendo algún espectáculo de acrobacias o los espectaculares saltos en las cataratas. Es un día muy emocionante que aguardábamos con ilusión y que exprimimos al máximo.
Lunes vuelta a la rutina, esta vez sabiendo que el final de nuestro viaje está cerca. Es increíble lo rápido que se nos está pasando. Después de clase nos vamos todos juntos a visitar la zona de China Town, donde vemos, en primer lugar Graffiti Alley, un callejón cuya apariencia cambia constantemente porque los grafiteros se emplean a fondo plasmando nuevas creaciones cada día. De hecho tenemos la suerte de ver a varios grafiteros en acción. Como podéis imaginar, este es un gran lugar para fotos y selfies, así que nos pasamos un rato largo buscando el mejor encuadre, la pose perfecta, el fondo ideal… De Graffiti Alley continuamos hacia el norte para visitar el centro comercial de China Town, en el que hay miles de souvenirs y también productos típicos de alimentación chinos, todo muy sorprendente
y desconocido. También hay tiendas de pelucas, merchandising anime… prácticamente todo lo que uno pueda imaginarse.

Una vez recorremos el centro comercial, seguimos hasta nuestra última parada del día: Kensington Market, un barrio muy moderno, con un espíritu similar al de Candem Market donde hay tiendas de segunda mano, de ropa, de souvenirs muy divertidos y también multitud de pubs, bares, kioskos que ofrecen toda clase de comidas (tacos, sushi…) y bebidas (smoothies, batidos, jugos…).
Está siendo un campamento intenso, lleno de visitas y lugares especiales. Y esta noche seguimos con más emoción: tenemos una fiesta en un barco. Os contaremos todo sobre ésta en nuestra próxima entrada. No dejéis de comentar y hacernos llegar vuestras opiniones e impresiones.
Os mandamos un fuerte abrazo y nos despedimos por el momento.



